jueves, 20 de mayo de 2010

Bajo el Desafío del Narco

Por Olivier Acuña





(Lo que a continuación relato sucede diariamente, pero específicamente está basado en sucesos que personalmente reporté en 1994, cuando trabajaba para el diario Reforma)





Culiacán.- Un grupo de seis agentes se movía entre la maleza de los altos de la sierra, en el oeste de Sinaloa.

Era la primera quincena de mayo y estaban en una región conocida como "El Bastión", cerca de Costa Rica, unos 40 kilómetros al sur de Culiacán, territorio del presunto narcotraficante Ismael "El Mayo" Zambada.

Se trataba de un patrullaje de rutina, antes del oscurecer, y nada auguraba que se pudieran encontrar con una sorpresa.

De pronto, los agentes detectaron varios vehículos sospechosos que se aproximaban en fila.

Sin mediar palabra, los agentes fueron sorprendidos con ráfagas mortales que respondieron como pudieron y parapetándose en su camioneta.

Poco después, apareció en el cielo, a bajo vuelo, un helicóptero negro que comenzó a disparar contra los agentes, y todos, instintivamente, trataron de cubrirse tirándose al suelo.

Pidieron ayuda al cuartel por radio

"¡Manden refuerzos lo más pronto, estamos bajo ataque, parece que nos disparan desde el aire!", gritó un agente de la Policía Judicial Estado (PJE).

Agregó otra petición: ¡Pedimos permiso para derribar el helicóptero que nos ataca!".

Desde tierra era difícil identificar a la nave y cuántos ocupantes eran.

Por radio, el permiso para defenderse les fue negado por el director de la PJE, Juan Manuel Inzunza Lara, aseguró un funcionario encargado de hacer los partes informativos de la corporación.

La versión fue negada por Inzunza Lara.

No hubo víctimas, pero se detuvo a tres personas a bordo de una camioneta blindada y en posesión de seis armas de alto poder, teléfono celular, un scaner para interceptar transmisiones policiacas y radiotransmisores de alta tecnología.

Este hecho no es el más reciente ni el más sangriento, pero sí el más asombroso por la participación, sin precedentes, de un helicóptero que interviene a favor de narcos en un estado como Sinaloa.

Ahí la violencia es casi cotidiana. En menos de dos meses, ocho agentes federales, estatales y municipales han sido acribillados en emboscadas o balaceras; al mes 45 personas, en promedio, son asesinadas con armas de alto poder.





Vigilando a "El Mayo"



El 12 de marzo, tres elementos de la PJF fueron emboscados y asesinados presuntamente dentro del rancho "El Puerto Rico", propiedad de "El Mayo" Zambada.

El rancho se ubica a unos 35 kilómetros al sur de la capital de Sinaloa.

Fuentes locales, los diarios El Debate y El Noroeste, aseguraron que periodistas suyos acudieron al lugar de los hechos y verificaron que los homicidios se perpetraron dentro del rancho, pero el delegado estatal de la PGR asegura que es falso.

Sus agentes federales creen que es posible que se trata de un montaje, pero aseguraron que era poco probable.

No obstante, las autoridades decidieron poner en marcha una serie de patrullajes en el área.

Fue entonces cuando se produjo la balacera donde apareció por primera vez el helicóptero.

Fuentes de la PGR estatal aseguran que se trata de un trabajo realizado por rivales de "El Mayo", quienes le quieren ver perjudicado.

La segunda aparición fue una semana después de la primera, muy cerca del mismo lugar, donde hay constantes patrullajes policiales.

El hecho ocurrió cuando unos agentes federales regresaban de un retén de rutina, y sobre la carretera, cerca de Costa Rica, apareció el helicóptero negro.

Las primeras informaciones señalaron que los agentes fueron atacados por fuego desde la aeronave, produciéndose dos heridos y una colisión múltiple. La versión luego fue desmentida, aunque testigos aseguraron haber visto el helicóptero negro, volando bajo.





Nave 'Invisible'



El misterioso helicóptero negro llamó la atención de las más altas autoridades federales, las cuales de inmediato desplegaron un fuerte contingente, que todavía está en la zona, calculado en más de 120 hombres con el apoyo aéreo de unas 15 naves.

Cómo ha eludido el rastreo intensificado, nadie lo ha explicado hasta hoy.

Habitantes de la región de Costa Rica y sus alrededores, una zona ubicada a unos 25 kilómetros al sur de Culiacán, afirman que el helicóptero se ha visto en muchas ocasiones y que lo más seguro es que pertenece a "El Mayo".

Sin embargo, las autoridades federales descartan la teoría, exponiendo la suya: "Sería absurdo y ridículo que este señor actúe en su propio territorio, donde incluso vive, y con ello llame la atención de las corporaciones policiacas".

Dos agentes federales, quienes pidieron ser identificados solamente por sus apellidos, López y Moreno, coincidieron en decir: "Conocemos de las actividades ilegales de Zambada y muchos nos las han denunciado, pero carecemos de pruebas".

Las evidencias podrían ser aportadas, con fechas, horas y lugares.

Pero una población atemorizada por la creciente violencia que azota a la región prefiere callar y, con el silencio, proteger sus vidas, las de sus familiares y, sin quererlo, también las de los narcotraficantes.





Misterio en el Aire



El "misterioso helicóptero negro", cuya misión aparente es proteger y rescatar a delincuentes, se está volviendo un mito.

"Lo que puedo decir de esto es que se dice que se trata de un helicóptero pequeño, operado por un piloto extremadamente bien adiestrado, con capacidad de realizar maniobras impresionantes y aparecer y desaparecer con asombrosa agilidad", comentó el delegado estatal de la PGR, Luis Enrique Ibáñez Cornejo.

"Pero no tenemos idea de quién es el dueño del aparato ni dónde está", añadió.

Algunos habitantes de Costa Rica dicen que se esconde en un cerro dentro de una propiedad de Zambada, pero Ibáñez Cornejo explicó que existe el cerro, pero que está rasurado de un costado y que no tiene posible entrada.

La versión no pudo ser confirmada.





La Pista de "El Güero"



Muchos atribuyen la intensificación de la violencia en Sinaloa a la banda de Luis Héctor "El Güero" Palma, uno de los narcos más buscados a nivel nacional.

"Este hombre quiere extender sus tentáculos hacia todos los rincones y quiere derribar a todo aquel que se le oponga o se le ponga en el camino", dijo un funcionario, que pidió no ser identificado.

"El Güero" Palma, en cuyo derredor se ha creado un velo de misterio, fue supuestamente, el pistolero mejor pagado de Miguel Angel Félix Gallardo, quien purga sentencia en el reclusorio de alta seguridad, en Almoloya de Juárez.

Pero después de conocer bien todos los tejes y manejes del narco internacional, y armado de una actitud temeraria casi sin precedentes, decidió tomar todo el control posible del tráfico de drogas, tomando como sede la ya peligrosa entidad sinaloense.

Par cumplir sus objetivos, el capo y sus pistoleros habrían sido los protagonistas de una serie de blaceras a plena luz del día y en calles céntricas de Culiacán, entre otras ciudades.

La más recordada s la del 6 de enero de 1993, cuando fueron baleadas 12 personas, incluyendo a tres niños inocentes y dos policías de tránsito no relacionados.

Otro asesinato que conmovió a la comunidad, del cual también se responsabiliza a "El Güero" Palma, fue el del subdirector de la Policía Municipal, quien recibió más de 20 impactos de bala de cuerno de chivo cuando salía de sus oficinas.

Un agente de la PJE aseguró que Palma, ex agente de la Judicial del Estado, cuenta con un amplio respaldo de las autoridades judiciales locales, lo cual lo hace aún más inatrapable.

"Puedo hablar de una vez en que el director de la PJE nos envió a una fiesta de "El Güero" para ofrecer vigilancia. Claro, allí también habían elementos del Ejército, y cada uno de los que fuimos, diría yo que unos 60 o 70, recibimos 4 mil nuevos pesos por la protección. Allí llegaron jefes del gobierno, pero no puedo decir más", relató.

A "El Güero" se le achacan más de 25 asesinatos cruentos y despiadados, incluso de policías de tránsito y agentes judiciales, y su osadía llega al punto, según cuentan los creyentes, que pasa por enfrente de las funerarias donde velan a sus víctimas.

Las historias que rodean al temido capo hacen creer a muchos que no existe, e incluso en la Ciudad de México periodistas de la fuente policiaca llegaron a rumorear la posibilidad de que Javier Coello Trejo, ex Subprocurador de Narcóticos de la PGR, inventara al personaje para disfrazar sus propias presuntas actividades ilícitas.

Pero él existe, según aseguró un funcionario de la PJE, quien dijo que conoció a "El Güero" cuando éste fue agente de la PJE.

"Además tiene familia, una hermana y un sobrino de cuatro años que es idéntico a él, pero en chiquito", agregó la fuente.


El Imperio de las Armas


Los narcos y otras bandas del crimen organizado hacen ostentación de poder en Sinaloa, y actúan demasiadas veces con impunidad, según denuncian dirigentes empresariales y de la oposición.

Hasta hace menos de cuatro meses habían lugares considerados por todos, menos por el Gobierno local, los más peligrosos y violentos del País, a los cuales ni la Policía Judicial Federal ni elementos del Ejército entraban.

La vinculación de Sinaloa con el narcotráfico se está volviendo automática y podría tener su origen en que, a nivel federal, cerca del 25 por ciento de las 50 mil órdenes de aprehensión pendientes son contra sinaloenses.

Y de éstas, el 70 por ciento corresponden a delitos contra la salud y las restantes por otros delitos violentos.

"Sólo en Sinaloa se buscan a más de mil 400 traficantes, en su mayoría, peligrosos", dijo una fuente de la PGR.

Un agente del Ministerio Público Federal en Sinaloa dijo: "Llevo cinco años en este negocio y he estado en lugares violentos, incluso Matamoros, pero éste, es el más peligroso y sangriento".

Explicó un comandante: "Lo que sucede aquí es que andan en grupos numerosos o son pocos, pero atrincherados.

"Los primeros se enfrentan sin miedo a las autoridades, abren fuego, a veces con armas superiores a las nuestras y con conocimiento de dónde les vamos a llegar, y luego huyen con un conocimiento mil veces mayor que el nuestro del territorio.

"Los segundos, escondidos en lugares altos o bien camuflados en la sierra, nos 'venadean', y cuando llegan nuestros refuerzos, ellos ya huyeron".

"Por ejemplo, en Chiapas, donde yo sostuve varios enfrentamientos, los criminales daban bien la cara y se enfrentaban hasta que la veían perdida, y luego se entregaban. Aquí no. Aquí prefieren morir antes de ser detenidos", dijo el comandante.


La Industria del Secuestro


El índice de plagios ha aumentado el primero de enero de 1993, cuando el Gobernador Renato Vega Alvarado llegó al poder, y la industria del secuestro, según cifras de la Procuraduría de General de Justicia de Sinaloa, ha dejado a los malechores ganancias en 1993 superiores a los 7 millones de nuevo pesos.

Desde entonces son por lo menos 73 los secuestros perpetrados, 18 de ellos en lo que va del año y sólo 11 del total han sido solucionados.

Es preocupante la cifra si se compara con los 13 secuestros que, por ejemplo, en el D. F. se han registrado desde agosto del año pasado.

Una buena parte de los plagios se han dado en el sur del Estado, donde la gente expresó su fuerte inconformidad en una reciente visita del Gobernador, a quien le pidieron, insultaron, apedrearon y exigieron renunciar.

"No se merecía menos. Le dio la espalda a un centenar de manifestantes en Mazatlán que pedían hablar con él sobre la violencia", dijo Sánchez Chávez.

Se ha pedido también la renuncia en múltiples ocasiones de su pariente, Juan Luis Torres Vega, Procurador del Estado, a quien se le acusa de corrupción e ineficiencia.

"Queremos funcionarios que respondan a las necesidades de esta sociedad, la cual está harta de vivir en un ambiente de violencia", dijo Rafael Núñez Pellegrin, dirigente estatal del PAN.


Nexos Peligrosos

Los nexos de los narcotraficantes con algunos agentes de la Policía Judicial Estatal, del Ejército e incluso de la PGR parecen evidentes para muchos.

"La pregunta te la hago yo. Aquí llega mucha droga, y mucha más nada más va de paso. Es tanta la que pasa que el precio de la coca ha bajado a casi la mitad de lo que era hace menos de unos dos meses. ¿Tú crees que se podría vender más aquí sin que se den cuenta las autoridades o crees que más bien están ayudando?", cuestionó un vendedor al menudeo y se negó a hablar más.

Dijo estar vendiendo drogas desde hace seis años en el mercado local.

"He oído conversaciones de algunos narcotraficantes 'chacas' (importantes). Les oigo hablar de sus conexiones con muchos ex agentes federales, pero también con muchos activos, muchos que parece que no son locales, porque no lo pueden ser debido a que se darían cuenta de sus actividades en sus propias localidades.".

Ibáñez Cornejo, el delegado estatal de la PGR, reconoció que no metería las manos en la lumbre por cualquiera de sus oficiales, pero aseguró que sí por la mayoría.

"Tenemos muchos nuevos elementos que han salido recientemente de la academia, y muchos otros son nuevos en la plaza. Estamos abiertos a denuncias y sólo hemos recibido una, y se actuó", agregó.



Delirante Violencia

A Sinaloa ningún otro estado le rebate el primer lugar en criminalidad. Sólo en 1993 se registraron cerca de 600 asesinatos, mientras que en el Distrito Federal, con 300 veces más la población, se perpetraron 921, según cifras de la Procuraduría de Justicia del D.F.

Pero en proporción se registraron en Sinaloa dos homicidios por cada 10 mil habitantes, mientras que en la Ciudad de México fue uno por cada 10 mil.

"Aquí nadie habla, aunque haya visto todo, prefieren negarlo todo", dijo el agente López, pero también lo repiten los sinaloenses cuando alguien pregunta.

"Para que yo le diga lo que sé y he visto necesitaría estar delirando, porque de otra forma no me expongo, ni a mi familia, aunque no le diga mi nombre", dijo Oscar Macías, de 37 años, residente del poblado El Guayabón, Sinaloa, un lugar lejano en la sierra, unos 70 kilómetros al noroeste de Culiacán.

Y se negó a decir más.

Aunado al temor en algunos estratos ese sentimiento se mezcla con una especie de admiración, a la cual contribuyen los corridos que cantan las matanzas y enfrentamientos haciendo apologías como si fuesen hazañas heroicas.


Cambio de Cara

En los últimos meses la imagen de los judiciales federales está cambiando, reconocen muchos sinaloenses.

"Hubo un tiempo, no muy lejano, aquí en Culiacán en que los federales entraban pasada la media noche a un hogar equis, quizá señalado por una 'madrina' pisoteando todos los derechos humanos, robando, intimidando e incluso, en algunas ocasiones, asesinando a gente inocente", dijo Luis García, un ex residente de Culiacán.

Pero admitió, al igual que lo hicieron un sinnúmero de personas más: "La imagen de los federales ha cambiado. Ya no allanan por allanar. A mí me han tocado varios retenes y se han comportado con decencia. Yo ya no tengo quejas, pero la violencia sigue y nadie parece tener la solución".

Ibáñez Cornejo llegó a la plaza de Sinaloa hace unos tres meses y desde entonces inició un nuevo tipo de operativo que implica la participación coordinada de varios cuerpos policiales.

"Aumentamos nuestra presencia y eso ayuda a disminuir la de los delincuentes, mucha gente nos lo ha dicho. Además, la acción coordinada reduce la posibilidad de corrupción policiaca, pero aumenta la probabilidad de enfrentamientos con criminales", dijo.

Alejandro Sánchez Chávez, presidente de la Cámara de Comercio en el Estado, elogió el hecho de que la violencia en esta capital haya disminuido.

"Pero condenamos que lo único que se haya hecho es llevar a los delincuentes organizados a otras partes y a otros negocios como es el secuestro", agregó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario