domingo, 23 de mayo de 2010

La Novela de Olivier Acuña

viernes, 21 de mayo de 2010

Los Errores de Felipe Calderón Hinojosa en Washington

Comentario

Por Olivier Acuña

Al analizar el discurso del Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quedaron de manifiesto varias cosas.
Una de las principales es que su Inglés deja mucho que desear para un líder de un país, cuyo vecino y socio mayoritario en todos los sentidos es Estados Unidos.
De cualquier manera, hay que tomar en cuenta que uno de los idiomas universales principales es precisamente el inglés.
Entonces, es opinión personal, que si eres Presidente de un país hispano y tu manejo del idioma anglosajón no es muy bueno, por lo menos tómate la molestia de contratar a un buen escritor de discursos en Inglés.
Ya de perdida, usa la misma vestimenta autóctona que un día te pusiste para quedar bien con los indígenas y para pedirle a los dioses chamulas que te iluminen o si te da vergüenza usar el traje este en Washington, pues unas horas en Harmon Hall no te hubieran caído mal. Aunque pues nada más observa como iba vestida la líder priísta Beatriz Paredes y entonces no te sentirías tan peor.
Pero bueno, superado la crisis de lenguaje, Calderón Hinojosa hizo unas declaraciones que en realidad fueron erróneas cuando se refirió a las armas, porque antes de hablar hay que pensar bien las cosas.
No le puedes responsabilizar a las autoridades de Estados Unidos del trasiego de armas hacia México, al menos que esté completamente dispuesto a aceptar la responsabilidad del gobierno mexicano en el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Era mejor señalar que México reforzaría su garita fronteriza con Estados Unidos para frenar la introducción ilegal de armas de fuego, y así decirle a los estadounidenses que se responsibilicen de la entrada clandestina de estupefacientes hacia su país.
Eso sería lo correcto como naciones soberanas que cada una se haga cargo de lo que le corresponde, si no para que tener aduanas y fronteras.
Ahora también para que quejarse con Estados Unidos que las armas que compran los criminales mexicanos al otro lado de la frontera y que las autoridades mexicanas son tan incompetentes para evitar su paso por aduanas, son apuntadas, además, en contra de policías, militares e inocentes.
Esto resulta absurdo cuando sabemos en este país que las autoridades mexicanas, incluyendo el Ejército, constantemente apuntan sus armas en contra de gente inocente, causando muchas veces heridos y muertos.
Ahora si uno le exige a Estados Unidos que frente el trasiego de armas hacia México tienes que estar listo para que demanden de uno que le ponga alto al narcotráfico.
La respuesta del Gobierno mexicano siempre ha sido que México no sería trampolín de las drogas, si Estados Unidos no fuera la alberca. Entonces, lo lógico o sensato sería que el gobierno estadounidense contestara sobre el asunto de las armas que su país tampoco sería trampolín de las armas si México no fuera un enorme estanque de clavados.
Por otro lado, Felipe Calderón le manifestó a los mexicanos que trabajan en Estados Unidos lo que podría ser interpretado como resentimiento o al menos un reclamo disfrazado.
"Quiero decirles a los mexicanos que trabajan duro por engrandecer a Estados Unidos que les echamos de menos y que estamos esforzándonos por defender sus derechos legítimos".
En pocas palabras, les dijo ingratos que prefieren partirse el lomo en beneficio de un país que no es el suyo, traidores. Mejor les hubiera dicho derecho que mejor se regresaran para sufrir salarios de miseria y ser explotados para engrandecer las fortunas de los millonarios privilegiados de México. Por lo menos que quede entre familia.
Calderón debe fijarse en sus palabras y quizá gastar un poco más de dinero en escritores de discursos más sensatos.

No hay respeto a la libertad de prensa en México

Comentario

Por Olivier Acuña

Es increíble que hoy día se siga coartando la libertad de expresión y lo digo por que la Secretaría de Gobernación de México, cuyo titular es Gómez Mont, prohibieron ayer que se abordara el tema de Diego Fernández de Cevallos en los medios de comunicación, con especial énfasis en televisión.
Ayer a dos conductores del Canal Proyecto 40 se les fue decir que tenían prohibido hablar de tema. Si leemos entre líneas, el gobierno en pocas palabras sigue censurando temas que considera delicados para ellos, porque para la población y para nosotros los periodistas lo que es indispensable es darle seguimiento a la información.
Simplemente, todos tenemos derechos a saber qué sucede en la vida diaria local, estatal y nacional, y no debemos por ningún motivo doblarnos ante exigencias, autoritarismos y ataques a la libre expresión y al derecho de ser informados.
Maxime, que se trata de un tema tan importante como la inseguridad, porque no creo que se trate de morbo el preguntar qué avances hay, sino de la preocupación que cada vez es mayor entre la población por la grave situación de inseguridad.
Asimismo, es imperante para nosotros como periodistas, ustedes como lectores y ellos como autoridades mantener un flujo de información que dé un sentimiento de confianza a todos los mexicanos de que las cosas se están haciendo debidamente.
Pero todo lo contrario es guardar hermetismo, porque el silencio causa desconfianza y nos da a entender que algo esconde las autoridades, lo cual es lo más seguro de cualquier manera.
Verüenza le debería dar a Juan Manuel Oliva Ramírez, gobernador de Querétaro, enojarse porque le pregunte sobre el caso de Diego Fernández de Cevallos, quien fue desaparecido hace tres días y no es que seamos pesimistas, pero lo más seguro es que está muerto y que su asesinato nunca se esclarecerá por la incompetencia que existe entre las corporaciones para investigar. Como siempre, la policía demuestra que es un aparato represor y no una institución eficiente de investigación, procuración de justicia, porque simplemente no cuenta con esta orientación.
Ayer, 20 de mayo de 2010, el gobernador queretense fue abordado por la prensa y cuando un reportero lo preguntó sobre el caso del Jefe Diego, él respondió: "Tengan más respeto". Y en tono de enojo.
Si yo hubiera estado allí esto le hubiera contestado yo: "Más respeto debería tener ustede a la labor de la prensa, al público y a la libertad de prensa. Más respetuoso, por lo menos, debería ser al contestar a una pregunta a la que cualquier periodista está obligado a hacer".
Igualmente, le hago un llamado a todos los mexicanos a que no permitamos que se coarte la libertad de prensa. Otro llamado a la Secretaría de Gobernación a dejar atrás prácticas del pasado que sólo truncan la libre expresión y que demuestra una falta de madurez democrática.
Por último, un exhorto a todos los periodistas y medios de comunicación a no dejarnos intimidar ni censurar, ya no son tiempos para esto y es responsabilidad de todos ejercer la democracia y los derechos de todo ser humano.

jueves, 20 de mayo de 2010

Bajo el Desafío del Narco

Por Olivier Acuña





(Lo que a continuación relato sucede diariamente, pero específicamente está basado en sucesos que personalmente reporté en 1994, cuando trabajaba para el diario Reforma)





Culiacán.- Un grupo de seis agentes se movía entre la maleza de los altos de la sierra, en el oeste de Sinaloa.

Era la primera quincena de mayo y estaban en una región conocida como "El Bastión", cerca de Costa Rica, unos 40 kilómetros al sur de Culiacán, territorio del presunto narcotraficante Ismael "El Mayo" Zambada.

Se trataba de un patrullaje de rutina, antes del oscurecer, y nada auguraba que se pudieran encontrar con una sorpresa.

De pronto, los agentes detectaron varios vehículos sospechosos que se aproximaban en fila.

Sin mediar palabra, los agentes fueron sorprendidos con ráfagas mortales que respondieron como pudieron y parapetándose en su camioneta.

Poco después, apareció en el cielo, a bajo vuelo, un helicóptero negro que comenzó a disparar contra los agentes, y todos, instintivamente, trataron de cubrirse tirándose al suelo.

Pidieron ayuda al cuartel por radio

"¡Manden refuerzos lo más pronto, estamos bajo ataque, parece que nos disparan desde el aire!", gritó un agente de la Policía Judicial Estado (PJE).

Agregó otra petición: ¡Pedimos permiso para derribar el helicóptero que nos ataca!".

Desde tierra era difícil identificar a la nave y cuántos ocupantes eran.

Por radio, el permiso para defenderse les fue negado por el director de la PJE, Juan Manuel Inzunza Lara, aseguró un funcionario encargado de hacer los partes informativos de la corporación.

La versión fue negada por Inzunza Lara.

No hubo víctimas, pero se detuvo a tres personas a bordo de una camioneta blindada y en posesión de seis armas de alto poder, teléfono celular, un scaner para interceptar transmisiones policiacas y radiotransmisores de alta tecnología.

Este hecho no es el más reciente ni el más sangriento, pero sí el más asombroso por la participación, sin precedentes, de un helicóptero que interviene a favor de narcos en un estado como Sinaloa.

Ahí la violencia es casi cotidiana. En menos de dos meses, ocho agentes federales, estatales y municipales han sido acribillados en emboscadas o balaceras; al mes 45 personas, en promedio, son asesinadas con armas de alto poder.





Vigilando a "El Mayo"



El 12 de marzo, tres elementos de la PJF fueron emboscados y asesinados presuntamente dentro del rancho "El Puerto Rico", propiedad de "El Mayo" Zambada.

El rancho se ubica a unos 35 kilómetros al sur de la capital de Sinaloa.

Fuentes locales, los diarios El Debate y El Noroeste, aseguraron que periodistas suyos acudieron al lugar de los hechos y verificaron que los homicidios se perpetraron dentro del rancho, pero el delegado estatal de la PGR asegura que es falso.

Sus agentes federales creen que es posible que se trata de un montaje, pero aseguraron que era poco probable.

No obstante, las autoridades decidieron poner en marcha una serie de patrullajes en el área.

Fue entonces cuando se produjo la balacera donde apareció por primera vez el helicóptero.

Fuentes de la PGR estatal aseguran que se trata de un trabajo realizado por rivales de "El Mayo", quienes le quieren ver perjudicado.

La segunda aparición fue una semana después de la primera, muy cerca del mismo lugar, donde hay constantes patrullajes policiales.

El hecho ocurrió cuando unos agentes federales regresaban de un retén de rutina, y sobre la carretera, cerca de Costa Rica, apareció el helicóptero negro.

Las primeras informaciones señalaron que los agentes fueron atacados por fuego desde la aeronave, produciéndose dos heridos y una colisión múltiple. La versión luego fue desmentida, aunque testigos aseguraron haber visto el helicóptero negro, volando bajo.





Nave 'Invisible'



El misterioso helicóptero negro llamó la atención de las más altas autoridades federales, las cuales de inmediato desplegaron un fuerte contingente, que todavía está en la zona, calculado en más de 120 hombres con el apoyo aéreo de unas 15 naves.

Cómo ha eludido el rastreo intensificado, nadie lo ha explicado hasta hoy.

Habitantes de la región de Costa Rica y sus alrededores, una zona ubicada a unos 25 kilómetros al sur de Culiacán, afirman que el helicóptero se ha visto en muchas ocasiones y que lo más seguro es que pertenece a "El Mayo".

Sin embargo, las autoridades federales descartan la teoría, exponiendo la suya: "Sería absurdo y ridículo que este señor actúe en su propio territorio, donde incluso vive, y con ello llame la atención de las corporaciones policiacas".

Dos agentes federales, quienes pidieron ser identificados solamente por sus apellidos, López y Moreno, coincidieron en decir: "Conocemos de las actividades ilegales de Zambada y muchos nos las han denunciado, pero carecemos de pruebas".

Las evidencias podrían ser aportadas, con fechas, horas y lugares.

Pero una población atemorizada por la creciente violencia que azota a la región prefiere callar y, con el silencio, proteger sus vidas, las de sus familiares y, sin quererlo, también las de los narcotraficantes.





Misterio en el Aire



El "misterioso helicóptero negro", cuya misión aparente es proteger y rescatar a delincuentes, se está volviendo un mito.

"Lo que puedo decir de esto es que se dice que se trata de un helicóptero pequeño, operado por un piloto extremadamente bien adiestrado, con capacidad de realizar maniobras impresionantes y aparecer y desaparecer con asombrosa agilidad", comentó el delegado estatal de la PGR, Luis Enrique Ibáñez Cornejo.

"Pero no tenemos idea de quién es el dueño del aparato ni dónde está", añadió.

Algunos habitantes de Costa Rica dicen que se esconde en un cerro dentro de una propiedad de Zambada, pero Ibáñez Cornejo explicó que existe el cerro, pero que está rasurado de un costado y que no tiene posible entrada.

La versión no pudo ser confirmada.





La Pista de "El Güero"



Muchos atribuyen la intensificación de la violencia en Sinaloa a la banda de Luis Héctor "El Güero" Palma, uno de los narcos más buscados a nivel nacional.

"Este hombre quiere extender sus tentáculos hacia todos los rincones y quiere derribar a todo aquel que se le oponga o se le ponga en el camino", dijo un funcionario, que pidió no ser identificado.

"El Güero" Palma, en cuyo derredor se ha creado un velo de misterio, fue supuestamente, el pistolero mejor pagado de Miguel Angel Félix Gallardo, quien purga sentencia en el reclusorio de alta seguridad, en Almoloya de Juárez.

Pero después de conocer bien todos los tejes y manejes del narco internacional, y armado de una actitud temeraria casi sin precedentes, decidió tomar todo el control posible del tráfico de drogas, tomando como sede la ya peligrosa entidad sinaloense.

Par cumplir sus objetivos, el capo y sus pistoleros habrían sido los protagonistas de una serie de blaceras a plena luz del día y en calles céntricas de Culiacán, entre otras ciudades.

La más recordada s la del 6 de enero de 1993, cuando fueron baleadas 12 personas, incluyendo a tres niños inocentes y dos policías de tránsito no relacionados.

Otro asesinato que conmovió a la comunidad, del cual también se responsabiliza a "El Güero" Palma, fue el del subdirector de la Policía Municipal, quien recibió más de 20 impactos de bala de cuerno de chivo cuando salía de sus oficinas.

Un agente de la PJE aseguró que Palma, ex agente de la Judicial del Estado, cuenta con un amplio respaldo de las autoridades judiciales locales, lo cual lo hace aún más inatrapable.

"Puedo hablar de una vez en que el director de la PJE nos envió a una fiesta de "El Güero" para ofrecer vigilancia. Claro, allí también habían elementos del Ejército, y cada uno de los que fuimos, diría yo que unos 60 o 70, recibimos 4 mil nuevos pesos por la protección. Allí llegaron jefes del gobierno, pero no puedo decir más", relató.

A "El Güero" se le achacan más de 25 asesinatos cruentos y despiadados, incluso de policías de tránsito y agentes judiciales, y su osadía llega al punto, según cuentan los creyentes, que pasa por enfrente de las funerarias donde velan a sus víctimas.

Las historias que rodean al temido capo hacen creer a muchos que no existe, e incluso en la Ciudad de México periodistas de la fuente policiaca llegaron a rumorear la posibilidad de que Javier Coello Trejo, ex Subprocurador de Narcóticos de la PGR, inventara al personaje para disfrazar sus propias presuntas actividades ilícitas.

Pero él existe, según aseguró un funcionario de la PJE, quien dijo que conoció a "El Güero" cuando éste fue agente de la PJE.

"Además tiene familia, una hermana y un sobrino de cuatro años que es idéntico a él, pero en chiquito", agregó la fuente.


El Imperio de las Armas


Los narcos y otras bandas del crimen organizado hacen ostentación de poder en Sinaloa, y actúan demasiadas veces con impunidad, según denuncian dirigentes empresariales y de la oposición.

Hasta hace menos de cuatro meses habían lugares considerados por todos, menos por el Gobierno local, los más peligrosos y violentos del País, a los cuales ni la Policía Judicial Federal ni elementos del Ejército entraban.

La vinculación de Sinaloa con el narcotráfico se está volviendo automática y podría tener su origen en que, a nivel federal, cerca del 25 por ciento de las 50 mil órdenes de aprehensión pendientes son contra sinaloenses.

Y de éstas, el 70 por ciento corresponden a delitos contra la salud y las restantes por otros delitos violentos.

"Sólo en Sinaloa se buscan a más de mil 400 traficantes, en su mayoría, peligrosos", dijo una fuente de la PGR.

Un agente del Ministerio Público Federal en Sinaloa dijo: "Llevo cinco años en este negocio y he estado en lugares violentos, incluso Matamoros, pero éste, es el más peligroso y sangriento".

Explicó un comandante: "Lo que sucede aquí es que andan en grupos numerosos o son pocos, pero atrincherados.

"Los primeros se enfrentan sin miedo a las autoridades, abren fuego, a veces con armas superiores a las nuestras y con conocimiento de dónde les vamos a llegar, y luego huyen con un conocimiento mil veces mayor que el nuestro del territorio.

"Los segundos, escondidos en lugares altos o bien camuflados en la sierra, nos 'venadean', y cuando llegan nuestros refuerzos, ellos ya huyeron".

"Por ejemplo, en Chiapas, donde yo sostuve varios enfrentamientos, los criminales daban bien la cara y se enfrentaban hasta que la veían perdida, y luego se entregaban. Aquí no. Aquí prefieren morir antes de ser detenidos", dijo el comandante.


La Industria del Secuestro


El índice de plagios ha aumentado el primero de enero de 1993, cuando el Gobernador Renato Vega Alvarado llegó al poder, y la industria del secuestro, según cifras de la Procuraduría de General de Justicia de Sinaloa, ha dejado a los malechores ganancias en 1993 superiores a los 7 millones de nuevo pesos.

Desde entonces son por lo menos 73 los secuestros perpetrados, 18 de ellos en lo que va del año y sólo 11 del total han sido solucionados.

Es preocupante la cifra si se compara con los 13 secuestros que, por ejemplo, en el D. F. se han registrado desde agosto del año pasado.

Una buena parte de los plagios se han dado en el sur del Estado, donde la gente expresó su fuerte inconformidad en una reciente visita del Gobernador, a quien le pidieron, insultaron, apedrearon y exigieron renunciar.

"No se merecía menos. Le dio la espalda a un centenar de manifestantes en Mazatlán que pedían hablar con él sobre la violencia", dijo Sánchez Chávez.

Se ha pedido también la renuncia en múltiples ocasiones de su pariente, Juan Luis Torres Vega, Procurador del Estado, a quien se le acusa de corrupción e ineficiencia.

"Queremos funcionarios que respondan a las necesidades de esta sociedad, la cual está harta de vivir en un ambiente de violencia", dijo Rafael Núñez Pellegrin, dirigente estatal del PAN.


Nexos Peligrosos

Los nexos de los narcotraficantes con algunos agentes de la Policía Judicial Estatal, del Ejército e incluso de la PGR parecen evidentes para muchos.

"La pregunta te la hago yo. Aquí llega mucha droga, y mucha más nada más va de paso. Es tanta la que pasa que el precio de la coca ha bajado a casi la mitad de lo que era hace menos de unos dos meses. ¿Tú crees que se podría vender más aquí sin que se den cuenta las autoridades o crees que más bien están ayudando?", cuestionó un vendedor al menudeo y se negó a hablar más.

Dijo estar vendiendo drogas desde hace seis años en el mercado local.

"He oído conversaciones de algunos narcotraficantes 'chacas' (importantes). Les oigo hablar de sus conexiones con muchos ex agentes federales, pero también con muchos activos, muchos que parece que no son locales, porque no lo pueden ser debido a que se darían cuenta de sus actividades en sus propias localidades.".

Ibáñez Cornejo, el delegado estatal de la PGR, reconoció que no metería las manos en la lumbre por cualquiera de sus oficiales, pero aseguró que sí por la mayoría.

"Tenemos muchos nuevos elementos que han salido recientemente de la academia, y muchos otros son nuevos en la plaza. Estamos abiertos a denuncias y sólo hemos recibido una, y se actuó", agregó.



Delirante Violencia

A Sinaloa ningún otro estado le rebate el primer lugar en criminalidad. Sólo en 1993 se registraron cerca de 600 asesinatos, mientras que en el Distrito Federal, con 300 veces más la población, se perpetraron 921, según cifras de la Procuraduría de Justicia del D.F.

Pero en proporción se registraron en Sinaloa dos homicidios por cada 10 mil habitantes, mientras que en la Ciudad de México fue uno por cada 10 mil.

"Aquí nadie habla, aunque haya visto todo, prefieren negarlo todo", dijo el agente López, pero también lo repiten los sinaloenses cuando alguien pregunta.

"Para que yo le diga lo que sé y he visto necesitaría estar delirando, porque de otra forma no me expongo, ni a mi familia, aunque no le diga mi nombre", dijo Oscar Macías, de 37 años, residente del poblado El Guayabón, Sinaloa, un lugar lejano en la sierra, unos 70 kilómetros al noroeste de Culiacán.

Y se negó a decir más.

Aunado al temor en algunos estratos ese sentimiento se mezcla con una especie de admiración, a la cual contribuyen los corridos que cantan las matanzas y enfrentamientos haciendo apologías como si fuesen hazañas heroicas.


Cambio de Cara

En los últimos meses la imagen de los judiciales federales está cambiando, reconocen muchos sinaloenses.

"Hubo un tiempo, no muy lejano, aquí en Culiacán en que los federales entraban pasada la media noche a un hogar equis, quizá señalado por una 'madrina' pisoteando todos los derechos humanos, robando, intimidando e incluso, en algunas ocasiones, asesinando a gente inocente", dijo Luis García, un ex residente de Culiacán.

Pero admitió, al igual que lo hicieron un sinnúmero de personas más: "La imagen de los federales ha cambiado. Ya no allanan por allanar. A mí me han tocado varios retenes y se han comportado con decencia. Yo ya no tengo quejas, pero la violencia sigue y nadie parece tener la solución".

Ibáñez Cornejo llegó a la plaza de Sinaloa hace unos tres meses y desde entonces inició un nuevo tipo de operativo que implica la participación coordinada de varios cuerpos policiales.

"Aumentamos nuestra presencia y eso ayuda a disminuir la de los delincuentes, mucha gente nos lo ha dicho. Además, la acción coordinada reduce la posibilidad de corrupción policiaca, pero aumenta la probabilidad de enfrentamientos con criminales", dijo.

Alejandro Sánchez Chávez, presidente de la Cámara de Comercio en el Estado, elogió el hecho de que la violencia en esta capital haya disminuido.

"Pero condenamos que lo único que se haya hecho es llevar a los delincuentes organizados a otras partes y a otros negocios como es el secuestro", agregó.

martes, 18 de mayo de 2010

La Desaparición Forzada de Diego Fernández de Cevallos

Es cabal señalar que cualquier desaparición forzada es algo que en ningún país debería darse. Es lamentable, sin embargo, que se requiera que un crimen de esta naturaleza le ocurra a un personaje nacional para que los mexicanos nos solidarizemos para exigir que estos actos sean castigados.
Me da pena ver como se volcan miles, decenas de miles de personas en Facebook y en Twitter a favor de un político como Diego Fernández de Cevallos, quien pese a haber participado en momentos históricos de la transición democrática, también estuvo involucrado en hechos turbios o cuestionables.
Es solamente en estos sucesos que sale a la luz pública y a flote la ineficiencia, la ignorancia, la manipulación, el enredo y mediocridad de las autoridades en sus investigaciones policiales.
Da vergüenza ver a decenas de policías revoloteando los campos y colinas cercanos al rancho del Jefe Diego, en lugar de enfocarse a un trabajo de investigación serio.
Simplemente, llama la atención que no hayan interrogado al velador del rancho del líder panista y ex senador.
El velador, por ejemplo, ha dicho ha varios medios de comunicación que vio llegar la camioneta del "patrón", pero que fue hasta el día siguiente en horas de la mañana cuando se percató de que el Jefe Diego no había pisado el interior de la casa. Además agrega ante las cámaras, que cuando él y otros empleados del rancho salieron a ver la camioneta, encontraron un charco de sangre.
Pues me resulta extremadamente diferente un "charco de sangre" que manchas de sangre en unas tijeras.
Ahora, supongamos que lo que dicen todos los medios y autoridades desde el principio es cierto de que hay signos de violencia, pues entonces es más congruente un charco de sangre que unas manchas.
Pero es más coherente todavía pensar que el velador vio más de lo que ha dicho, porque si dice que vio llegar la camioneta, entonces por fuerza tuvo que ver que no entró hacia la casa y que alguien le hizo el alto u obligó a pararse, y que le abrieron la puerta y forcejearon.
Obviamente, tuvo que haber gritos, portazos y otros sonidos propios de la violencia, y, entonces, porque el velador no ha sido interrogado, al igual que el resto de los empleados. Se me hace imposible pensar que no hayan visto ni oído nada.
Ahora, cómo será posible que el velador afirme que vio llegar al patrón, es decir, cómo es que puede asegurar que era él y no nadie más. Con mayor razón tendríamos que llegar a la conclusión que vio mucho más de lo que acepta haber visto.
Pero él no tiene la culpa por no hablar, sino la policía presuntamente investigadora es la que tiene toda la responsabilidad, ya que después de tres días como que ni se la ocurrido.
Bueno, ahora hablemos de líneas de investigación, lo que me lleva a llamarme la atención el enorme parecido del hermano del Jefe Diego, Miguel, con el ex senador.
Si yo fuera investigador, el hermano tendría que ser sujeto de investigación. No me malentiendan. No estoy diciendo que lo pondría en la lista de sospechosos, pero por lo menos si tendría una mínima curiosidad por saber a qué en realidad se dedica y explorar la posibilidad de que quizá fue un caso de identidades confundidas, más aún en la noche.
Por otro lado, está la enorme posibilidad que sea un crimen de Estado. Allí no puedo culpar a la deficiente policía mexicana por no abordar esta alternativa investigadora.
Pero lo que sí debería tomarse en cuenta con seriedad es que robo no fue. Secuestro tampoco. Venganza del crimen organizado, menos. Nos queda la única otra sospecha y ésta para mí es clara: Don Diego fue sacrificado políticamente.
Lo que quiero decir es que el gobierno pudo haber planeado su asesinato con fines políticos. Podría ser para tratar de justificar su guerra contra el crimen organizado, el cual ha sido un enorme fracaso con costos altos de vidas inocentes.
De hecho, yo escuché por allí decir que altos mandos del Ejército buscarían acusar al Presidente Felipe Calderón de genocidio e injustificables daños colaterales, a raís de su declaración de guerra contra el narcotráfico.
Igualmente, el otro día leí en La Jornada el primer inidicio de que el asesinato fue cometido por el mismo gobierno panista para echarle la culpa a otros. Gustavo Madero, senador del PAN, señaló: "se trata de un secuestro que intenta violentar la democracia en México".
Como ya dije, el crimen organizado, y lo sabemos todos, cuando ataca lo hace de forma llamativa y dejando huella inconfundible de que fue él quien atacó. Normalmente dejan mensajes y si no ejecutan de varios tiras, incluyendo el típico tiro de gracia.
Los secuestradores inmediatamente se comunican con los familiares para pedir dineros, por lo que también es ridículo que la familia Fernández de Cevallos haga un llamado para negociar la liberación de su ser querido.
Y digamos que fuera cierto que lo tuvieran secuestrado, los criminales no serían lo suficientemente estúpidos para arriesgarse a ser detectados, sabiendo que las autoridades locales, estatales y federales han desplegado un enorme aparato de búsqueda por todos los medios habidos y por haber. ¡Caray!, si hasta imágenes de un avión de tecnología de punta nos mostraron a todos los mexicanos en todos los medios de comunicación.
Lo cierto es que este parece ser otro crimen más que jamás será esclarecido, pero el cual, en mi opinión, sus objetivos serán superficiados poco a poco.
Sólo tenemos que estar atentos a las declaraciones y señales para darnos cuenta con qué fin fue desaparecido el famoso político panista, quien también tiene mala reputación por haber defendido a narcotraficantes, entre otros actos dudosos o más bien turbios.

jueves, 13 de mayo de 2010

Tortura de un Periodista en Sinaloa

Por Olivier Acuña

(Olivier Acuña es periodista desde 1984, pero escritor siempre ha sido y cuenta con sinnúmero de poemas, cuentos cortos, guiones para televisión educativa en su portfolio profesional, cuya trayectoria incluye el honor, dice él, haber integrado equipos fundadores como jefe de redacción y producción de noticieros de ECO en Televisa; editor de la sección Internacional del prestigiado diario Reforma, y como subdirector editorial del periódico de la Ciudad de México, Mexico City The Times, entre varios más. A continuación les presentamos una crónica escalofriante escrita por este autor de cualidades descriptivas y reales. De un profundo sentido de la observación y memoria de detalles y hechos. De hecho, el mismo fue víctima de lo que a continuación nos relata.)


Una mala premonición

La mañana era crispida, se respiraba un aire fresco, agradable, pero se sentía un clima extraño, una vibra incómoda ensombrecía mi hogar pese a que el cielo estaba despejado, azul profundo.

En realidad era bella esa mañana, quizás demasiado y desde la noche anterior algo me decía que estaba por ocurrir una desgracia.Y no quiero que piensen que me creo psíquico, pero las estadísticas personales indicaban que algo negativo estaba por oscurecer demasiados días de buena suerte, si es que se le puede llamar así al hecho de no sufrir ninguna circunstancia dañina.

Por primera vez en muchos meses logré un descanso inusualmente agradable, pero fue interrumpido por golpes en la reja que anunciaban una visita que anhelábamos mi esposa, mi hija, mi hijo y yo.Se trataba de unos individuos que nos enviaba uno de los únicos amigos que me quedaban.

Se trataba de unas personas que Oscar Rivera Inzunza me había mandado para ver unas propiedades de la familia Acuña Carrillo que queríamos rematar para largarnos. Lo digo con esa casi vulgar palabra, porque la situación que vivíamos no era para menos.


Seis años de hostigamiento

Esa mañana, el 14 de enero de 2006, cumplíamos casi seis años de hostigamiento policial permanente, de problemas incesantes con la Procuraduría del Estado de Sinaloa. Largos meses en los que intentaron asesinarme, secuestrarme.

Días sinfín en que lograron amenazarme de muerte con armas en mano frente a los ojos de mi familia.

Meses de pesadilla en los que provocaron que yo perdiera la sensatez y llegara al punto de utilizar a mis pequeños hijos y mi endeble esposa como actores de una película de acción, o más bien de una “reality show”, en el que se disfrazaron de pistoleros con tubos de escoba que con cartón y cinta canela, como la que usan los narcos para envolver sus ladrillos de marihuana y de cocaína, hice parecer rifles de alto poder.

Ellos, quizá ignorando los peligros reales, talvez hasta se divirtieron pensando que estábamos jugando a los policías y ladrones, se apostaron en diferentes puntos de la propiedad para ayudarme a repeler ataques constantes de incluso ministeriales activos y armados.

Sí, estoy de acuerdo, ni yo me la creo, y si me la creo, pues claro, me considero un imbécil, habiendo expuesto las vidas de personas no sólo inocentes como yo, sino ingenuos o ignorantes de la maldad que me acechaba.

!!!!Qué horror!!!!!! verdad, pero Dios es grande y nos cuidó y no dejó que a los míos les pasara nada. Pero lo peor estaba por suceder, o al menos así lo consideran muchos, porque para mí cosas horrendas estaban sucediendo día tras día y como le dije a Karina, mi esposa, creo que lo mejor es dejar que me agarren o salir a la calle para que me metan unos balazos y a ver si así nos hacen caso las autoridades, ya sea el Gobernador, cuya ayuda había buscado a través de varias cartas.

Igualmente, habíamos echado el grito de auxilio a la misma Procuraduría, de la cual yo ya sospechaba, pero sin imaginarme hasta qué grado o nivel estaban involucrados sus funcionarios en mi contra.Carajo, incluso ya habíamos buscado ayuda en Gobernación, en Presidencia, en la PGR, en la Comisión Nacional de Derechos Humanos y teníamos radicada una denuncia en organismos internacionales.

Pero frustrantemente nadie me creía, nadie me hacía caso, salvo Oscar Rivera, quien me constaba que tenía las manos amarradísimas por el simple de que trabajaba para el Gobierno de Sinaloa, aunque eso no le impidió haber venido meses antes cuando era jefe de Prensa de la Ministerial, acompañado de Juan Quiñones, su sucesor en ese puesto, a decirme que él estaba seguro que yo era víctima de una grotesca conspiración gubernamental.

Este fue el motivo de que lo ejecutaran cobardemente frente al Palacio de Gobierno, según me aseguró el jefe de Anticorrupción Policial de la Contraloría del Gobierno de Sinaloa, Ramón Castro Araujo: "A mí no me cabe la menor duda que se consideró una traición que te fuera a decir eso".

Esta frase como ha castigado mi conciencia y como las autoridades no quieren resolver ese asesinato no lo han querido considerar en sus dizque líneas de investigación.

Todo es un pinche teatro y eso duele, mata.

Andrés Villarreal y Víctor Rochín fueron dos extraordinarias personas, amigos y colegas, que también creían en mí, pero la censura, sobretodo la falta de evidencias sólidas y la abundancia de conjeturas mías, les tenían bien limitados y pese a que transmitieron una entrevista que me hicieron el 5 de junio del 2005, se obtuvo poco eco y lo que era lógico que iba a suceder, sucedió.

El momento tan anunciado estaba por darse esa bella mañana de sábado, 14 de enero. Una mañana como muchas en esa privilegiada ex zona ejidal de Juntas de Humaya, entre las vías del tren y el canal Rosales.



Del paraíso al infierno


Un hermoso paraíso, aunque muchos me contradirían, incluso yo mismo. Pero un paraíso natural, innegablemente, rodeado de veintenas de hectáreas de maleza y arbustos salvajes.

Pero también un oasis de árboles frutales de todo tipo, ciruelos, guayabos, mangos, tamarindos, pistaches, granadas, limones, naranjas, toronjas, así como hermosos guamúchiles, eucaliptos, amapas, palmeras.

Un mundo animal digno de Discovery o National Geographic, ya que con un poco de calma y paciencia, uno podía observar coloridas serpientes, sí peligrosas, pero asombrosas como los coralillos, cuyos diseños y brillantes gamas de pinturas llenaba al ojo más exigente.Unas dimacoas que infundían respeto como una madre de 12 metros de longitud o más y más gruesa que una pierna futbolística, como para una película de miedo.

Conejos y conejillos, ardillas y zorrillos, armadillos y un increíble oso hormiguero. Tacuaches y, ni modo, ratones y ratas.

El aire lo surcaban cuervos cantantes, armonizados con la infinita variedad de tonadas de los tezontles, pericos, y en mi terraza, desayunaba fruta un señor Cardenal.

Mi hijo se autoapodó "El Halcón", maravillado por la presencia de esas aves y con frecuencia llegaban águilas, me imagino que por las serpientes, cisnes, patos y pichihuilas, entre muchas especies más.

Pero como siempre un paraíso es convertido en un infierno por unos cuantos enfermos criminales civiles, políticos y funcionarios y policías, que abusan del aislamiento para hacer sus fechorías-

Por eso lo contradictorio casi fatídico de vivir tan cerca del centro pero tan lejos de la civilización, ya que la ubicación era una zona marginada sin vialidades eficientes y olvidada por las autoridades urbanizadoras, y explotada por sinvergüenzas.



La trágica mañana esta por empezar


Todo eso pasaba por mi cerebro cuando abría la puerta y dejaba pasar esa trágica mañana a los enviados por Rivera Inzunza, mi amigo y colega, que en paz descanse. Vieron rápidamente la propiedad, que en mis momentos más felices fue la imprenta de mi sueño y proyecto de vida, el periódico Sinaloa 2000, el cual había sido rápidamente truncado por acciones arbitrarias del Gobierno sinaloense.

Me pidieron los individuos que los llevara al terreno que más interesaba y que se trataba de una hectárea que ellos querían revender a una inmobiliaria. Pero lo malo era que ese terreno precisamente estaba invadido y controlado por unos desgraciados protegidos por gente de la Policía Judicial del Estado y por funcionarios de la Procuraduría.

Pero, pues nos urgía vender ante la quiebra que enfrentábamos y me dije se los voy a mostrar, aunque primero, y les avisé a ellos, iba a revisar que estuviera calmados porque en realidad era un foco de alto conflicto en contra mía.Y sí, lo primero que vi.
Al salir de la ex imprenta de Sinaloa 2000 era un automóvil blanco compacto con sujetos extraños a bordo.Me dirigí hacia el vehículo y por si acaso llevaba con que protegerme: dos pinches machetes sin filo.

Cuando estaba a unos 20 metros, el auto salió de prisa en dirección contraria a mí. Me tranquilizó ese hecho y me acerqué con confianza a la entrada de mi terreno para ver si había paracaidistas y en cuanto volteé, según yo, del cielo cayeron tres automóviles compactos.


El violento levantamiento


Antes de que yo pudiera respirar, de los autos habían descendido nueve hijos de puta y lo digo minimizando lo que realmente eran esos canallas. Me rodearon y apuntaron sus armas, gritando, “échate bocabajo al suelo hijo de la chingada, si no aquí mismo te matamos hijo de tu chingada madre”.

Y me preguntaron mi nombre, aunque ya se lo sabían y les contesté lo que querían escuchar: “Soy Olivier Acuña”, y agregué en estado de conmoción: “Creo que buscan a otra persona, porque yo problemas no tengo, o de que se trata”.

Se me acercaron y uno de ellos, un chaparro de negro y pelón, me puso su bota sobre mi nuca y me dijo: “a nosotros nos pelas verga y a ti te dicen el gringo verdad que sí pendejo”-Yo acostumbro decir la verdad y soy creyente de que el que nada debe nada teme:

“Sí, así me dicen los vecinos a mis espaldas, porque saben que yo respeto y no uso apodos ni me gusta que se dirijan a mí más que por mi nombre. Y también que le tengo odio a los gringos por el daño que provocan en Latinoamérica”.

Y me respondió el mismo de negro, mientras otro de suéter café, cano, regordete o fornido me levantaba con violencia: “No nos vengas con mamadas buey, es a ti a quien buscamos y te vamos a matar y vamos a abandonar tu cuerpo en un campo lejano donde nunca te encuentren”.

Mientras el salvaje del suéter me aventaba hacia el interior trasero de uno de los vehículos, mi conmoción se transformó en trauma profundo y yo lloraba de dolor, de tristeza, de impotencia de injusticia, pero poco me hacían los golpes y el trato violenta del que estaba siendo objeto.

Lo que me estaba matando era sentir los ojos de mis hijos y de mi esposa. Sentir su mirada por última vez. Sentir que me iba para siempre y por razones absurdas, completamente injustas. Me dolía saber en ese momento que había gente tan salvaje; llena de tanto odio y dispuestas a matar sin razón alguna.

Claro, yo era periodista y había quizá chingado mucho a mi madre criticando a las autoridades, lo corruptas que eran, lo involucradas que estaban en el crimen organizado.

Pero aún así se me hacía injusto que me hicieran lo que me estaban haciendo. Empecé a pensar entre un mar de lágrimas si el amor a mis hijos y a mi esposa perduraría después de muerto.



La muerte parecía acecharme


Pensaba si me mataban rápido, que quizá podía regresar en forma de ánima a mi hogar para protegerlos de estos animales y más me hundían en dolor, en sollozos, en impotencia.

La muerte se impregnaba en todo mi cuerpo, en mi corazón y en mi alma. Tragaba saliva y lágrimas con sabor a fallecimiento.De hecho era una sensación tan extraña y tan dolorosa que tardaría mil páginas en describir y creo que no lo haría con éxito.

Es una sensación que no se la deseo a nadie y que sólo aquellos que han vivido algo parecido entienden. Es una sensación que hoy, años después todavía duele y que aun no logro superar.Es una sensación que hoy desgarra mi vida entera y que parece que no tiene cura.

En realidad es algo de lo que nunca quisiera volver a ni siquiera pensar porque me hace doler, llorar y sufrir. Tantos sentimientos y pensamientos y pensar que la pesadilla había empezado alrededor de las ocho y media de la mañana y que sólo habían transcurrido tres minutos o menos.

En ese lapso, siendo las 8:40 de la mañana, aproximadamente, alcancé, pese al agua salada que nublaba mi vista, a examinar a los nueve sujetos y darme cuenta que no portaban credenciales ni identificaciones de ningún tipo; que los automóviles eran dos blancos y uno gris, nuevos, tipo sedán de cuatro puertas modelo Corsa de la Chevrolet, los cuales tampoco tenían logotipos de ninguna índole y que sus placas de circulación eran civiles de Sinaloa.

Yo buscaba afanosamente alguna indicación de que fueran policías porque en mi mente ingenua pensaba que sería más fácil razonar con ellos y demostrarles que cometían un grave error al levantarme, pero no encontré indicación alguna de que fueran de alguna corporación oficial.

Adentro del vehículo iba acompañado de tres sujetos, el de negro, el del suéter café y el que conducía, a quien le decían el “comandante güero”. Al de negro le apodaban “comandante Simbad”, pero nunca supe como se llamaba el animal del suéter café.

Este último sólo actuaba, no hablaba.El me tenía atrancado en la parte de atrás, con mi trasero apuntando al cielo y mi cabeza en el piso del auto y pegada a la puerta. El del suéter me quitó el pie de la nuca, mientras el Comandante Simbad me presionaba la sien con la punta de una escuadra, a la cual le subió tiro y me dijo:

“No voltees hacia ningún lado, ni alces la vista”, y al del suéter le ordenó que me encapuchara, después de lo cual volvió a ponerme la suela de su zapato sobre mi nuca.

Yo sentí los motores de los vehículos y traté de agudizar mis sentidos, pese a mi estado profundo de shock para intentar conjeturar en qué dirección íbamos.

“Mira hijo de tu chingada madre, de que te vamos a matar no hay vuelta de hoja, pero cómo te matemos va a depender de cómo cooperes con nosotros”, me sentenció el cdte. Simbad.

Yo contesté a cómo pude: “Creo que comete un error, no creo que sea la persona que buscan, porque no debo nada a nadie, ni he cometido ningún agravio personal en contra de ninguna persona, así que no sé porque me quieren matar…”

“Cállate y no te hagas pendejo. Conoces a Loreto Antonio Carvajal y conoces el paradero de una 9 mm. cromada y nos vas a decir todo, sino vas a pagar las consecuencias y mientras más te tardes en cooperar, peor te va a ir”, me dijo ahora el Cdte. Güero

“Pero yo no sé de qué me hablan y sobre Loreto Antonio lo único que sé es que fue asesinado y en la colonia se habla de que lo mató Sergio Meza”, les aseguré, pero en vano porque no era lo que querían escuchar.

Aparentemente dimos una vuelta rápida a la colonia y paramos unos instantes en algún lado, luego salimos a una calle principal, que yo calculé que era la Ave. Lola Beltrán o carretera a Culiacancito

Dimos una vuelta en a la izquierda que pensé era sobre el circuito nuevo de la Central Camionera y después de un semáforo dimos vuelta a la derecha y transitamos por un puente, ya que se sintió la subida y la bajada, después de la cual tomamos una especie de caracol y luego a alta velocidad sobre, pensé yo, una carretera.

Llegamos a una especie de tramo de la carretera con grava suelta o principio de terracería y pasamos por arriba de los hierros de una drenaje y un especie de subidita y bajadita hasta llegar a un portón que se recorrió y luego se paró en un subida sobre cemento rayado o con canalitos o vibradores.


Tortura en la bodega


Tocaron el claxon y se escuchó como se alzaba un portón tipo cortina eléctrico. Esto lo deduje por el sonido y porque se alzaba de forma uniforme, sin escucharse el jaloneo de cadenas. Pasamos la cortina y llegamos a una plataforma.

Calculaba que por los diálogos y a intuición que habían transcurrido unos 15 minutos de camino, por lo que pensé que si habíamos tomado carretera, por la velocidad a la que viajamos no podíamos estar muy lejos, por lo que una de mis deducciones era que estábamos o en periciales de la Procuraduría del Estado o en la Delegación de la PGR, o incluso en algún lugar discreto de la Peni de Aguaruto.

Durante el camino los sujetos que me llevaban se habían comunicado con radio con alguien que se identificaba como Águila Tres y es decir que todos tenían un número propio acompañado del águila, lo cual se acostumbra mucho en la Policía Ministerial, aunque también lo había escuchado entre narcos, pero no con la misma formalidad.

Esto me hacía pensar con muy pocas dudas que eran policías los que me tenían secuestrado, pero como no se hablaba de ministerios público o de algo más oficial o legal, tenía mis reservas.

El hecho es que llegando a lugar que les digo, noté por el eco y otras sensaciones que se trataba de una especie de bodega y a lo lejos se escuchaban los motores de forzados de camiones, lo cual me hacía creer que efectivamente estábamos en las afueras de la ciudad, El Diez, o algo así, sin embargo, meses después se confirmó que no andaba ni cerca de por las afueras de Culiacán, sino que había sido torturado en pleno centro.


Regresando a los Detalles


Pero regresando a los detalles de mi experiencia poco recomendable pero buena para ampliar el archivo de cosas qué escribir, recuerdo claramente cada instante y de hecho con frecuencia me ocurren flashbacks tan vívidos que me atrapan de nuevo y sufro otra vez y lloro y todo el drama.

Me bajaron del auto y aventaron al suelo como si fuera un paquete o saco de papas verdes. No veía ni madres por la pinche capucha, pero calculo que el mismo tipo del suéter ahora me sujetaba boca abajo con sus rodillas sobre mi espalda y alguien me gritó:“No te resista ni intentes nada estúpido,” me gritaron.


Me amarraron como cochi


Yo, la verdad, seguía llorando desconsolado y pidiendo clemencia. Ellos continuaban con sus insultos y amenazas. Simultáneamente, me empezaron a amarrar de los tobillos con venda, lo aseguro por que se sentía lo elástico y lo ancho del material, además que con cada vuelta, se sentía como apretaba cada vez más.

Esa sensación ya la había sentido, ya que como deportista que me considero yo, había sido vendado en varias ocasiones por golpes y fracturas durante algún partido de básquetbol, mi deporte favorito.

Le dieron un sinnúmero de vueltas y continuaron con mis manos a la altura de mis muñecas y la misma sensación me invadía junto con la reducción de circulación sanguínea y el hormigueo de mis extremidades.

Me arquearon la espalda hacia atrás y me amarraron las muñecas de alguna forma muy molesta con mis tobillos, alzándome la cabeza, la cual también vendaron y para que quedara bien ajusta un tipo salvajemente me aplasto con su enorme mano mi cara, haciendo que tronaran huesos en mi ya lastimada nariz.

En básquetbol, especialmente, en su modalidad basquetbox lo que más me han dañado es la nariz precisamente. El caso es que la cabeza también me hormigueaba al igual que para esos momentos, el resto de mi cuerpo. Levantaron la venda hasta bordear con mi labio superior y me dieron vuelta bruscamente sobre mi espalda.

Y en ese momento me dijeron ahora vas hablar y nos dirás todo hijo de tu pinche madre, empezando por quien está en tu casa en estos momentos, al cual respondí, claro, llorando: “Están mi esposa y mis dos hijos….”


El interrogatorio


Y ¿quién más? ¿Quiénes son los dos hombres que llegaron a tu casa?

“Pues si todavía están ustedes podrán corroborar que son gente que me envío mi colega Oscar Rivera, quien ahora es director de Imagen y Evaluación del Gobernador Jesús Aguilar Padilla”.“¿Hay gente armada en tu casa?”“No”.

“Tú tienes armas y tienes amigos policías ¿verdad?”

“Nunca he tenido armas, mas que una pistola de postas que le regalamos a mi hijo para su cumpleaños y que usa para tiro al blanco, y sí tengo algunos amigos que fueron ministeriales y como periodista he conocido a un sinnúmero de policías”.

“Pero tus vecinos dicen que te vistes de negro, encapuchado con rifles y otras armas y que andas con otros sujetos iguales”.“Mentiras. No sé con qué vecinos han hablado, pero a juzgar por las mentiras que dicen, puedo deducir que han hablado con el Cocoy, su hijo o los demás ratas que conforman su grupo criminal organizado, el cual se dedica…”

“Cállate pendejo. No queremos escuchar mamadas, entiende bien lo que se te pregunta”.Me empezaron a vaciar un garrafón por la boca y a la vez me hacían un sinnúmero de preguntas.

A pesar del miedo, del shock, pensaba que “estos idiotas como esperan que les conteste si me están ahogando y yo tragaba toda el agua que podía. Se enojaron y me gritaron que dejara de tomar el agua y que empezara a hablar.

Entre gorgojotes de agua y por hacerles caso, escupí el agua, creo yo que alguien le mojé la cara y se encabronó porque me pegaron y gritaron “no escupas hijo de la chingada o qué, ¿te crees muy picudo hijo de tu puta madre?”

“Seguía en shock y con temor, pero también me empezaba a enojar y mostrarlo: “Pues que vergas quieren que haga, me vacían agua y si no me la tomo me ahogo, no les gusta, me dicen que no trague, pues lo único que puedo hacer entonces es escupirla y aparte quieren que hable, ¿pues díganme cómo”?

El agua cesó, alguien se paró cerca y empezó a hacer ruido como del golpeteo o choque de dos objetos de metal, mientras que me empezaron a decir, el comandante está bien enojado porque no colaboras y no s ha pedido que te demos shocks eléctricos.

Caray, más miedo y más lloriqueo sonaba imposible ya, pero lo logré y con eso también acompañé más gritos de “por favor, no me hagan ya nada, he cooperado. Ustedes piden la verdad y yo se las he dado, no puedo más”.

La amenaza de shocks eléctricos

La amenaza eléctrica se sostuvo por buen rato hasta que se escuchó un claxon y entonces me levantaron entre dos y me llevaron a un cuarto vacío al cual me aventaron como si fuera un animal muerto y donde el interrogatorio continuaba, y fue entonces que me di cuenta que me hablaban en un acento chilango fingido.

Mientras, en el fondo se escuchaba la puerta de varios automóviles y después de un rato se escuchaban gritos y luego el hablar de alguien en shock, llorando y ahogándose en agua. Parecía repetirse el acto sobre otra víctima.

De repente un silencio ensordecedor que duró segundos o muy pocos minutos, porque aunque recuerdo todo, el transcurso del tiempo era difícil de calcular porque no alcanzaba a sentir luz como a veces alcanza uno a sentir cuando por ejemplo lo vendan a uno para la piñata.

Fé católica, el único consuelo

Era una oscuridad traumatizante, pero en el fondo se escuchaba el repicar de unas campanas por allí de las cinco o seis de la tarde, luego concluimos que quizás era el llamado a misa sabatina que suele ser a las 6 de la tarde en el conocido santuario Sagrado Corazón de Jesús parte occidental del centro de Culiacán.

Los sonidos de la iglesia me consolaron la mente y eso que soy de esos católicos escépticos que solo va iglesia cuando no hay misa y porque es un punto de visita obligada de alguna ciudad turística que alguna vez visité debido a una asignación especial de mi trabajo.

Conmigo, insistían enfatizadamente sobre el tema de una escuadra cromada nueve milímetros y es que según supe el muertito que me achacaban, hijo de un señor con quien yo jugaba billar, había robada un arma similar de una casa guarida de gente de la Ministerial y o procuraduría y los afectados creían, conjeturé, que Loreto Antonio me había vendido a mi.

Misteriosamente, la casa guarida estaba frente al escenario justo donde con anterioridad fue asesinado un tal comandante Williams de la PME.De vuelta en la bodega, y como para las siete u ocho de la noche se repitió lo del claxon, los sollozos y ahogamiento, y luego, más brevemente, sobre un cuarto individuo.

Mucho trabajo para la policía clandestina

Conclusión, ese día por lo menos cuatro personas fuimos víctimas de tortura, y luego en la cárcel conocía a más víctimas de la misma Unidad Modelo de Investigación Policial que dirigía el jefe policial asesinado, Jorge Valdez Fierro, infame por torturas y por corrupción, delitos por los cuales ya había sido despojado de su puesto de comandante ministerial unos 20 años antes.

La puesta en escena de esa nefasta policía secreta y clandestina, porque opera desde un edificio con bodega en el centro de la ciudad que tiene de fachada un negocio de venta de muebles directos de fábrica, supuestamente, ya sabemos que la fábrica y/o bodega era una cueva para actos sádicos.

Allí me pusieron frente a una persona que decía ser un tal Dandy y que el me había acompañado a matar a Loreto y que yo le había pagado 50 mil pesos.

Me preguntaron que pensaba yo de eso y les dije que eran nuevamente mentiras ridículamente falsas y fue entonces que hicieron caer aún más profundamente en shock, lo cual yo ya no creía posible...

La familia también será torturada

“Mire idiota tenemos en un cuarto aquí al lado a tu esposa, tu hijo y tu hija. Nos imaginamos que los quieres mucho y que no los dejarías morir.

Así que empieza a cooperar si no vamos a meter uno por uno a este cuarto y los vamos a matar si no hablas”.

A estas alturas y ante tal amenaza la verdad que no encontré otra respuesta: “Miren hijos de su puta madre, si tienen tanto huevos o mas bien si son tan mierdas y cobardes tráiganlos a todos de una vez y mátennos a los cuatro juntos, si es que tienen huevos, porque yo ya dije la verdad y ustedes creen que voy a decir mentiras con esa amenaza, pues se equivocan, yo ya no tengo nada qué decir así que terminen con esto de una vez”, y lloré a gritos ahora y empecé a hipertemblar.Balbuceaba yo más cosas que hoy no recuerdo, pero sé que les exigía a gritos que ya me mataran.

“Me dicen que me van a matar de cualquier forma, pues háganlo de una vez, porque no vuelvo a abrir la boca, ya les dije que están equivocados, ya les dije quien mató a Loreto Antonio, y ya les dije que armas nunca he tenido y eso es la verdad y eso es lo que ustedes me han pedido.

Ahora si quieren que mienta, díganmelo, pero la verdad no creo que ahora consigan eso tampoco, para qué mentir y aceptar algo que no he hecho si me van a matar de cualquier manera. Mátenme, mátenme, mátenme de una vez, porque yo ya no puedo más ni aguanto más, ya mátenme por el amor a Dios”.

El interrogatorio continúo un rato más, al igual que las amenazas. "Mira que el jefe no está conforme".

Yo me revolcaba en el piso y entre sollozo y sollozo, buscaba pistas de mi paradero o algo descriptivo. Tenté un cable telefónico y lo seguí, pero llegué a una conexión sin aparato.

Pero sabía que era una bodega con oficinas vacías. Ellos continuaron y yo cumplí mi promesa no volver a hablar y sólo lloré y grité incesantemente…

Mejor cumplan su promesa de matarme

"Ya terminemos con esto, mátenme a la verga si eso lo que van a hacer. Demuestren que tienen huevos y hagan lo que tengan que hacer. Mátenme putos", gritaba yo, desafiándolos con la convicción de que era mejor estar muerto que seguir así.

Hubo un silencio macabro, que mandó escalofríos por toda mi columna y me empezaba a valer un comino que mi circulación sanguínea era nula. Sentía mi cuerpo hinchado, como humano muerto dentro del agua. ¿Si lo ha visto?

Es horrible y por eso deseaba la muerte y la exigía. Sin embargo, hay que ser sinceros y noté que no eran tan cabrones porque al parecer lo de mi familia no era cierto, ya que nunca los escuché gritar ni me volvieron a amenazar con matarlos también a ellos.

Yo digo que eran como las once de la noche y que ellos se había, incluso, agotado, porque dejaron de pasar por un lado mío con la frecuencia que lo hacían al principio cuando me rozaban o pegaban palmadas o me presionaban las partes más hinchadas de mi cuerpo con sus dedos.

Yo había leído de torturas y bastante descriptivas, pero nunca una como esta. Me parecía que era horriblemente doloroso y que obviamente no me dejaban hematomas o huellas de golpe que luego pudieran ser detectadas para comprobar lo que me habían hecho.

16 horas de tortura llegaban a su fin

Todavía me ofrecieron de beber agua y sabrán ustedes lo que contesté después que me intentaron ahogar con un garrafón entero.

Creo que ese líquido vital no lo volvería a saborear en mucho tiempo. Así mismo me quisieron dar de comer en la boca como si fuera bebé y me acercaron un pollo rostizado que a decir verdad parecía estar muy bueno, tanto que acepté con mi boca un pedazo, que sin embargo inmediatamente escupí por temor a ser envenenado.

La suerte parecía estar irónicamente a mi lado y finalmente me quitaron la venda y después la capucha, pero fui traicionado por el defensor de oficio quien me dijo no digas nada sobre la tortura ahora que entres a declarar ante el ministerio público para no enredar las cosas y para que ya te vayas a tu casa.

El engaño del defensor público

Le exigí que me jurara si era verdad que me iría porque, sinceramente, después de la tortura se me hacía incongruente que tan fácilmente me dejaran ir.

El abogado público juró. Y la única mentira que yo dije fue que no había sido torturado cuando le tocó hacerme preguntas al defensor de oficio.

Pero la verdad que imbécil porque eso fue lo único que me preguntó y luego dijeron que yo había ido a declarar voluntariamente. ¿Qué absurdo verdad? Ni ellos se la creen, pero así se la gastan.

Acumulamiento de acusaciones falsas

Sin embargo, fui afortunado, a final de cuentas y si se puede decir así, porque no cumplieron su amenaza de asesinarme, pero los desgraciados no quisieron perder por completo y aventaron a la peni de Culiacán con dos drogadictos, según mis cómplices, y me juntaron acusaciones de homicidio calificado, delitos contra la salud y posteriormente, intento homicidio y allanamiento y destrucción de morada además de otro cargo de delito contra la salud.

Encima todo esto, se me revocó una libertad bajo fianza y me hicieron purgar sentencia por otra acusación por la que me habían sentenciado antes de la tortura y que se trataba de portación de arma ilegal con la intención de asesinar a un individuo porque según me debía 16 pesos de unos cigarros.

El individuo tenía varios antecedentes criminales, incluso por fraude y por ocupación de propiedad ajena y por oportunista.

Duré casi dos años y medio en prisión y hoy, 31 de junio del 2010, sigo bajo una especie de tortura psicológica, pendiente de una demanda en contra de Gobierno porque pese a que se comprobó la tortura mediante peritaje practicado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos y por Freedom House, organismo que me practicó el Protocolo de Estámbul, las autoridades lo han ignorado y me sigue atacando.

Hay una esperanza ligera gracias a nuevas actitudes

Sin embargo, este pasado 25 de abril del 2010, aproximadamente, la Fiscalía Especial de Atención a Delitos Contra Periodistas (FEADP), finalmente aceptó mi caso e inmediatamente elevó mi denuncia a Averiguación Previa.

El 6 y 7 de mayo de este mismo año me practicaron el Protocolo de Estámbul peritos de la Procuraduría General de la República, por lo que tengo esperanza de que se aclare y agilice el caso en contra de los torturadores y en contra del Gobierno de Sinaloa para que me indemnice y repare los daños ocasionados por la tortura y la detención arbitraria.

Otro factor de esperanza es el hecho que el 22 de mayo del 2010, el Congreso tuvo a bien a promulgar la nueva Ley de Derechos Humanos, la cual faculta a las Comisiones de Derechos Humanos a investigar, y que los resultados de sus investigaciones puedan servir de evidencias dentro de los juicios en los juzgados locales y federales.

Los Caminos del Narcotráfico

Por Olivier Acuña

La gloria y el poder, la muerte y la cárcel

CULIACAN.- El narcotráfico es un oficio que tiene muchas posibilidades, pero muy pocas certezas. Es por eso que el que se dedica a esta actividad tiene que ser audaz, temerario, aventurero, pero también tiene que resignarse a la muerte o a la cárcel.
Por un lado está la esperanza de amasar fortunas y adquirir poder, por el otro está la seguridad de que tarde o temprano será arrestado o enterrado. Algunos llegan a librar sentencias largas, otros no escapan la extradición, pero en general la expectativa de vida es en promedio mucho menor que lo normal.
Mientras tanto, evadir la justicia, tener mansiones pero no poder vivir en ellas, cuidarse incluso de sus escoltas, de las traiciones, y aprender a administrar cantidades de dinero ilícito se vuelven cosa de todos los días.

Es un empleo normal

Por lo demás es un empleo como cualquier otro. Al menos que hereden un trono o un puesto, hay que trabajar duro desde abajo e ir escalando con lealtad, dedicación, esmero y honestidad, para algún día llegar a ser jefe, capo, chaca, como les dicen a los que están al mando o en control.
Es imperante advertir, sin embargo, que no es fácil, ni tan glorioso como lo pintan a veces en los medios de comunicación o los intérpretes o cantantes de corridos y canciones propias de la arraigada subcultura que existe y persiste en lugares como Culiacán, en las rancherías y en la sierra sinaloenses.

El narco es modelo a seguir en Sinaloa

El tema del narcotráfico es de todos los días, en todas partes, e incluso es tema de sobremesa. Emular o aparentar ser narco es casi una obsesión de gran parte de la población culichi y con mayor razón en las zonas serranas, y casi obligado en lugares como Badiraguato, Navolato, Santiago de los Caballeros, y muchos ranchos grandes o pueblos pequeños de Sinaloa.
Esta podría ser una de las principales razones que dificultan la erradicación de este mal, pero que es el motor de la economía de la entidad, quieran o no aceptarlo.
Es decir, el gobierno está implicado en el crimen organizado por dos grandes razones: Por su fracaso en la implementación de programas de apoyo a zonas marginadas y por la corrupción tan arraigada en sus filas.
Otra de las complicaciones es el hecho que el Gobierno mexicano no cuenta en lo absoluto con la infraestructura, tecnología ni entrenamiento adecuado de las corporaciones.
También es factor de fracaso de la lucha contra el narcotráfico el hecho que ninguna corporación armada de México cuenta con la capacidad investigativa como para darle golpes certeros y contundentes a los verdaderos protagonistas del tráfico de estupefacientes, y de hecho, contra ningún sector del crimen organizado.
Y es que en la organización del crimen participan demasiadas personas directamente vinculados a los diferentes niveles de gobierno, manifestó el que prefirió para esta entrevista llamarse el Chuy Bigotes, un jefe que se alza y promueve cada vez que un colega, rival o amigo, es detenido o muerto.
La consolación, dijo un comandante de la Procuraduría General de la República (PGR), quien por razones obvias prefirió el anonimato, es que pese a que en Estados Unidos es notablemente menor la corrupción, tampoco cuenta con los elementos para hacer un frente eficaz contra el crimen organizado.

Tres generaciones al servicio del narco

El Chuy Bigotes, originario de Jesús María, falda de la Sierra Madre Occidental a unos 30 a 40 kilómetros al noreste de la capital sinaloense, cuenta que la tradición de su familia dentro del narco data de hace unos 40 a 50 años, habiendo trascendido tres generaciones.
“Mira a mi plebe (hijo), para allá va también. Yo le enseñó todo lo que sé y cuando yo me retire o retiren o me maten, a este cabrón le dejaré mejores herramientas que las que me dejaron a mí, y él a sus hermanos chiquitos, y todos ellos a sus hijos, y así”, platicó.
Recordó que su abuelo le enseñó a sembrar. Su papá le enseñó a empaquetar y a “medir a la gente con la que negocian, para tenerlos bien calados, porque si no, pues lo chingan a uno con todo y pos no, así no es negocio. El estar entregando a compas (personas) que no van a pagar es buscarse pleitos, porque a veces uno ni les quiere cobrar, pero ellos creen que sí, pero no quieren pagar, así que mejor lo matan a uno, si es que uno se deja … pero así nomás no es negocio”.
El Chuy dice que se empezó a juntar con unos de “mi camada y pues a ellos sus padres les dejaron clientes al otro lado, pero les dejó sin dinero, y me invitaron a chambear. Así que nos sentamos un día a pistear (tomar) y entre cura y cura (divertirse bromeando), decidimos que envés de vender la mota aquí, la íbamos a llevar a la frontera”.
“Ellos allá tenían el brinco (cruce a Estados Unidos) arreglado y pues al otro lado tenían los clientes”. Agregó que sacaron cuentas y que resultó que era un negociazo. “Mire, por decir algo, aquí el kilo de una motita buena está en 500 ó 600 (pesos). Llevarla, pues al principio nosotros la llevaríamos, pero sale más o menos 150 dólares llegar el kilo a Tijuana y brincarlo otros 150, pues sáquele cuentas. Del otro lado, pues esa misma motita se vende en libras, salen dos y un cachito. Cada una se vende en 450 a 500 (dólares)”.
“Por ponerlo así, vamos a llevar cinco kilos, porque cinco kilos son 11 libras. Entonces cinco kilos me cuestan 2 mil 500 pesos. Llevarlos y cruzarlos me salen los cinco en mil 500 dólares o 18 mil pesos más o menos y le sumamos los 2 mil 500 y pues ya del otro lado nos costó 20 mil 500. Ahora los entrego, digamos que a 450 dólares por 11, son 4 mil 950 dólares o más o menos 60 mil pesos. ¡Y no llevamos cinco kilos”!

Ganancias millonarias por embarque

La forma de hacer cuentas tan rápidamente sorprende. El caso es que dijo que llevan 500 kilogramos por viaje, los cuales ya vendidos en San Diego, California, por ejemplo, son 60 millones de pesos para una ganancia total, después de gastos, de cerca de 4 millones de pesos.
“Y no crea que hacemos esto una vez de vez en cuando, sino que hay meses muy buenos en los que movemos de 500 kilos unas dos a tres veces por semana, a veces más”, añadió. “No es por acá, pero tengo 10 años trabajando bien, así. De cada año suponga usted que ando pa rriva y pa bajo ocho meses. Pues no le miento, hay meses que agarro 20 a 30 millones de pesos. A gusto me la llevo los meses que no trabajo. Mi gente está contenta, pero me cuido, por envidias”.

El comandante tiene dos chambas

El comandante, quien confesó que también trabaja con sus compadres, aparte de servirle a la “PGR en el combate al crimen organizado”, dijo que Sinaloa nunca dejará de ser un punto estratégico debido a su vasta región serrana, sus extensos y ricos valles agrícolas, su fértil tierra, su abundante sol y su largo litoral marítimo, además de su relativa cercanía la frontera.
“Pero lo que es más importante son las penetradas tradiciones de todos nosotros, nuestras costumbres, nos gustan las armas y nos gusta dispararlas, nos encanta andar con la plebada (amigos, conocidos), y pues aquí el buen trabajo es escaso y los cabrones somos muchos,”, señalo el comandante, oriundo de Los Mochis, unos 200 kilómetros hacia la frontera desde Culiacán.
“Yo tengo compas (amigos) que trabajan como yo en la PGR, pero ellos trabajan en el aeropuerto y ya se la saben y nos aliamos con los de Caminos y Puentes, y entonces ellos nos suben maletas de 50 kilogramos cada una a los diferentes aviones que salen pa Tijuana.
"Por decir, pues mandamos unas cuatro maletitas diarias y por 150 dólares no nos tenemos que aventar el tiro por carretera. Allá otros de Caminos las bajan y nos las entregan afuerita del aeropuerto. Está bien, el mismo día llega”

Somos compas, pero cada quien por su lado

Chuy, conocido del comandante, dijo que cada quien tienes sus métodos. “Yo, mis respetos para el comanche (comandante), es mi compa (amigo) también, pero porque lo conozco a él desde plebe (niño), pero la verdad que yo no me meto con las corporaciones”.
“Lo que sí, es que con los guachos (soldados) sí llegamos a arreglos para que no nos fumiguen las cosechas. Nos arreglamos con el teniente o con el coronel, el que tenga el control del boludo (helicóptero). Normalmente pagamos por hectárea no fumigada.
“El arreglo es diferente con cada uno y también depende mucho de la mota. Pero si tomamos en cuenta que más o menos sale una tonelada por hectárea, pues les damos que sus 150 mil a 200 mil, o si es de muy buena calidad y más rendidora, se pueden llevar hasta el medio millón.
“Tengo un compadre que pura calidad y les da el medio millón por hectárea. Si costea porque hasta nos la protegen y a veces la hacen como que si la fumigan, pero con cosas positivas para la cosecha, a veces pura agua. Así todos salimos adelante, todos felices”.

Las vías del transporte de la droga

Hay otros narcotraficantes que usan el método aéreo y otros más que utilizan el método de lanchas por toda la orilla hasta San Felipe, Baja California, por todo el golfo. Las avionetas hasta hace unos años también estaban llegando por ese mismo pueblo pesquero cerca de Tijuana.
Pero es más común hoy día en tráileres, en los fondos falsos naturales de las paredes de las cajas. De llenar todas las paredes, resultan con capacidad para tres a cinco toneladas.
“Pero lo normal es escoger una porción de pared, especialmente la lateral del lado del chofer, pues porque no hay que ser atascados porque le puede ir mal a uno. Hay cabrones que tienen arregle con todos los retenes y guachos hasta Mexicali y pues así sí, pero a mí no me gustan esos arreglos porque a veces los cambian cuando uno ya pagó y no es que les quieran robar a uno, pero sin aviso los mandan a otro lado y acá meten a otros, pues, a uno no le dan aviso y uno llega pensando que todo pa delante y pues no y así no costea”, dijo el Chuy.
Escogen el lado del chofer porque es la lateral que menos peligro corre de ser estrellada o rayada por ser el lado que controlan más.
Los que trabajan en esto son especialmente cuidadosos en su empaquetamiento de los llamados cuadros de marihuana cuando van a cruzar la frontera.

La diversificación

En Tijuana, muchos narcos, incluso del grupo de Héctor “El Güero” Palma, quien pese a estar en las cárcel se dice que sigue dirigiendo a su grupo, o de Ismael “El Mayo” Zambada, diversifican mucho sus medios de cruce, esto con el fin de asegurar un éxito del 80 al 90 por ciento. También con el fin de que sí cae algo, que sólo sea una parte, y así, según el “Compadre”, nunca hay pérdidas.
“Deja te explico. Si te desesperas y tratas de pasar una tonelada de un jalón, pues puedes tener suerte y adelante. Pero ¿qué tal si no? Es mejor dividirla en 10 hasta 20 partes. Digamos que en 20, entonces vas a pasar en una van o en una camioneta. Necesitas choferes buenos, con control, frialdad, inteligencia”.
Con uno bueno, explicó, se pueden pasar 100 a 150 kilos diarios. “Te consigues, porque sí se consiguen, es cuestión nada más de buscar y escoger, cinco. En cuatro días pasas la tonelada. Ahora combinas esto con un trailero (conductor de tráiler) bueno, con carga legal pal otro lado con una empresa establecida allá y producto legítimo y pasas con el sí jalones de media tonelada a una tonelada”.

Los túneles y los indios de Arizona

“Donde se cuajan son con los túneles. Allí sí que es masivo. Pero también están los ranchos en los dos lados de la frontera y luego está por Arizona a través de las reservas indias de los Galápagos. Es territorio autónomo pegado a México y allí ni quién se meta en esos terrenos y se extienden hasta Tucson (Arizona), nada de aduanas ni migras ni policías, les pelan la … a los Galápagos”.
“No nos paran los gringos con todos sus aparatos chingones y policías entrenados, menos nuestros paisanos que pobrecitos, a veces ni parque traen. Yo les regalo municiones, me las piden, y pues luego pues la paga es poca y cono nosotros pues están felices porque les llenamos los bolsillos. Es que somos bien corruptotes, pero pues es que no hay de otra, la neta”, dijo el Compadre.

El cruce de la droga a Estados Unidos

La preparación de los paquetes de marihuana para el cruce, es minucioso cuando el trasiego va a ser en automóvil. Es aún más cuidadoso y diferente a la vez cuando se va a cruzar en la caja de los tráileres.
En el caso de las minivans y sedanes la preparación es así: Primero pues se les tiene que quitar toda la cinta tipo canela y envoltura de plástico para alimentos que traen de origen, es decir, por ejemplo, de Culiacán.
Los paquetes se desvisten por dos razones principales. Una es para que la marihuana vuelva a agarrar color, frescura, aire. La otra es para agregarles algún ingrediente para que no la olfateen los perros, como puede ser detergente o grasa de motor.
En una escala media para arriba se debe contar con unas tres a cinco personas y con por lo menos una casa que tenga cuatro habitaciones.
En la primera habitación una persona va a “desvestir”. Una vez desvestido los paquetes, la persona va a ser auxiliada por una segunda persona en la entrada del cuarto y que tendrá las manos limpias, y libre de marihuana completamente. Igual su ropa.
El sujeto que desviste va a colocar el paquete sobre el plástico estirado y el que recibe le da la vuelta y es auxiliado por otro sujeto completamente descontaminado, quien de abajo, del plástico, agarra el paquete y le da vueltas suficientes para que quede sellado.
Entonces los acomodan en un segundo cuarto. Se vuelven a descontaminar. Se cambian y se lavan. Ahora de nuevo agarran el plástico y lo abren para que otro le coloque el ladrillo. Le vuelven a dar vueltas y lo pasan al tercer cuarto.
En el tercer cuarto, descontaminados de nuevo, le echan grasa de motor a todo alrededor y le vuelven a dar varias vueltas en el plástico transparente para alimentos, tipo celofán.
De allí al último cuarto, donde de nuevo descontaminados encintan con la cinta hasta que queda bien cubierto. Son por lo menos dos vueltas. Ahora están listos para subir los paquetes a los compartimientos de los vehículos.
En una minivan, por ejemplo, le reconstruyen toda la parte donde van los ductos del aire, Esto lo hace un carrocero porque no es nada más sacar los ductos sino reconstruir todo para que parezca original visto desde cualquier parte.
Entonces, le dejan todas las rendijas del aire con fondos negros y le dejan el abanico para que suene, aunque no aviente nada de aire. Se desmonta el estéreo y por allí se introducen los paquetes.
Otros tantos entran cuidadosamente en el plafón del lado del pasajero pero a partir del asiento trasero, para lo cual tienen que quitar los asientos y las gomas y los plafones con sumo cuidado para que no se rompan, los tornillos no se rayen y al montar todo que parezca como si nunca han sido movidos.
Ahora es el trabajo del “cruzador”, quien de acuerdo a sus habilidades, puede ganar desde mil dólares por cruce hasta 6 mil dólares. “Claro este salario es por vehículo brincado con unos 50 kilos y lo único que tiene que hacer el mono es recoger el carro de este lado y entregarlo del otro”, dijo el “Biscocho”, un individuo que cuenta con una flotilla de 10 automóviles y unos cinco choferes permanentes, y quien se ha dedicado al negocio durante casi 10 años.

Las conclusione

"Todo esto suena glorioso, suena fácil", manifestó el Chuy Bigotes. "Pero la realidad es que es una actividad peligrosa y de mucho sacrificio, sobre todo si pensamos que por lo menos yo conozco muy pocos narcos que lleguen a más de los 40 (años), y el que sí, pues está en la cárcel".
En esto coinciden otros individuos que se dedican a este negocio e incluso las estadísticas oficiales. El narcotráfico es, sin duda, un oficio que tiene dos caminos muy claros, la muerte o la prisión, y uno tercero mucho menos claro, fama, poder y dinero.